La tendencia bedazzling ya no vive solo en las redes. Nació como un pasatiempo casero, nostálgico y muy dosmilero, y hoy aparece en envases, productos y campañas de grandes marcas. Decorar objetos cotidianos con gemas, cristales y strass hasta volverlos imposibles de ignorar ya es una estrategia de marketing.
Qué es la tendencia bedazzling (o whimsy maxxing)
La tendencia bedazzling, también llamada whimsy maxxing o gem-maxxing, consiste en cubrir de brillos lo que tengamos a mano: un vaso, un celular, una torta, un electrodoméstico. Según una especialista de Hobbycraft, es una tendencia maximalista y DIY que convierte objetos de todos los días en piezas deslumbrantes con piedras y adhesivos. La diferencia con el bedazzling clásico es la dosis: antes se trataba de filas prolijas y simétricas sobre un solo objeto, y ahora de acumular la mayor cantidad posible de brillo. idealhomeidealhome
El empujón visible llegó de la mano de una celebridad. El cumpleaños número 29 de Kylie Jenner, en agosto de 2026, hizo que muchos decidieran decorar con cristales sus tortas, sus celulares y hasta sus cuerpos. Pero la moda no nació ahí: la fiesta no inventó nada, solo le dio a la gente una imagen concreta para mirar y compartir. mwnlifestylevanityteen
Las marcas se suman a la tendencia bedazzling
El salto más interesante es el que va de las redes a la góndola. KFC, Chiquita, Colgate, Subway, McDonald’s, Dove y Starbucks llenaron de brillos sus envases, sus productos e incluso sus alimentos. Para el mercado, la tendencia bedazzling dejó de ser un juego de nicho.
Los números acompañan. La consultora ASINSIGHT, que monitorea ventas en Amazon Estados Unidos, estimó que las 50 ofertas más populares con la palabra “rhinestones” vendieron cerca de 296.000 unidades en julio de 2026. Las que llevan “bedazzling” rondaron las 294.000. Son cifras que muestran que el fenómeno ya mueve ventas. wiadomoscikosmetycznewiadomoscikosmetyczne
Por qué la tendencia bedazzling funciona ahora
La explicación es cultural. Después de años de diseño limpio, neutro y perfecto, las marcas vuelven a permitirse ser divertidas y un poco absurdas. British Vogue describió el auge del whimsy maxxing como una reacción al dominio del quiet luxury. La lógica es que la sobriedad nunca fue una meta, apenas una etapa, y que el gusto por los colores vivos y las texturas lúdicas nunca se fue. elsalvadorvanityteen
También hay un cálculo más pragmático. Sumarse a una tendencia es una forma gratuita de conseguir interacción, y las marcas lo saben. Instagram, además, les da más alcance en los primeros días de una moda, que es cuando conviene subirse. vanityteen
El otro costado de la tendencia bedazzling
No todo es brillo. El auge del bedazzling trae una pregunta incómoda: ¿qué pasa con tanto plástico? Para las marcas de cosmética, la tendencia es a la vez una señal de que la personalización pesa cada vez más y una advertencia sobre otra ola de consumo descartable. A eso se suma un riesgo de saturación: cuando cada marca publica su versión, la tendencia deja de ser tendencia y pasa a ser norma. wiadomoscikosmetycznevanityteen
Por eso no hace falta unirse a todos los trends. La tendencia bedazzling funciona mejor cuando hay una idea detrás y no solo una lluvia de strass.
¿Moda pasajera o nuevo lenguaje visual?
Todavía es pronto para saberlo. Lo cierto es que la tendencia bedazzling ya cruzó la frontera entre el taller casero y la campaña publicitaria, y que lo hizo en pocas semanas. La pregunta que queda abierta es la que cierra el posteo original: ¿te gusta la tendencia bedazzling o ya te parece demasiado?